» MARCA LA X

MARCA LA X

MARCA LA X

MARCA LA X

 

Lo he perdido todo, incluso la fe. Soy un buen hombre, trabajador, alegre y aunque no muy religioso, acostumbraba a ir con mi mujer a la inglesa. La acompañaba a misa, incluso comulgaba en ocasiones. Pero desde hace algo de tiempo he perdido la fe, ya no la acompaño, ya no me acerco a Dios. Ella me invita a que la acompañe pero ya no me nace. Le duele verme tan alejado de Dios, le duele verme tan frío espiritualmente, tan apegado a las cosas materiales y terrenales. Pero ya es tarde, ya no hay vuelta atrás. Crisis de fe. Esas tres palabras que a cualquier cristiano le harían no poder dormir por las noches sin rezar antes una oración y suplicar perdón por sus pecados. Pero no a mí. Ya no. Toda crisis tiene sus culpables y esta no iba a ser menos. Mi fe se esfumó hace mucho, aunque mi mujer se niegue a verlo. Mi fe se esfumó cuando las palabras aconfesional y laico perdieron el significado en una sociedad que se tambalea como un títere a merced de las ideas retrógradas de un puñado de personas con sotana y alzacuellos.

Se esfumó viendo como estos disfrutaban de su peculiar paraíso terrenal construido grano a grano a base de cada subvención, de cada equis marcada tras el lavado de cabeza pertinente a raíz de una publicidad subliminal emitida en la cadena de televisión pública de un estado que se hacía llamar aconfesional. Se esfumó cuando a la vuelta de la esquina una familia sin recursos lloraba la pérdida de su casa y un estudiante brillante no podía matricularse en la universidad por no poder pagar las tasas, y a su vez, un reducido grupo de personas en la iglesia rezaba una oración y nos instaba a ser buenos cristianos y el que por profesión tenía promulgar la palabra del Señor sostenía en su mano derecha un cáliz cuanto menos ostentoso y en la izquierda un crucifijo de oro macizo mientras proclamaban a viva voz que Dios era justo.

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