» TRANSGÉNICO

TRANSGÉNICO

TRANSGÉNICO

TRANSGÉNICO

 

Las persianas no hacían entrever ningún atisbo de luz, lo que confirmaba que era temprano, muy temprano. Como cada mañana se levantó sigiloso con el miedo de poder despertar a su mujer. Preparó su comida y se dispuso a salir de casa consciente de que este sería un día largo y duro como otros tantos. Horas más tarde, en las grandes superficies, la fruta se vendía a un precio que según los clientes no reflejaba la calidad del producto. Precios desorbitados para productos que a pesar de todo seguían vendiéndose.

La calidad era discutible pero lo que no era discutible era que algo tan básico y primordial contaría con una demanda constante que inflaría aún más si cabe su precio. Muchos sabían de esta realidad pero pocos se esmeraban en comprender la situación. Catorce horas diarias, impuestos desorbitados y el sudor de una frente para obtener un producto por el que luchaban día a día, de sol a sol, evitando como buenamente podían cada inclemencia meteorológica, un producto que consideraban su vida porque les daba la vida.

Una vida que se marchitaba cuando se veían obligados a malvenderlo al mejor postor a un precio que se alejaba de lo que realmente se había luchado y trabajado por él.

Esta era la realidad del precio de un producto que crecía más y más tras cada mano que lo tocaba, tras cada camión que lo transportaba, hasta que finalmente te esperaba en la estantería de un supermercado dispuesto a ser consumido a un precio que te dolía a final de mes, que no te permitía pensar y te obligaba a hacerle otro agujero al cinturón. Lo que antes fue el motor de nuestra economía se estaba oxidando y los campesinos lloraban lágrimas saladas que regaban campos que no volverían a ver cosecha. Ya no merecía la pena.

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